GUATEMALA

Bueno, les cuento que me dí una escapadita deliciosa a Guatemala.

Decidí visitar la tierra de mis raíces maternas y darme gusto probando su gastronomía y conociendo su gente.

Fui pocos días, por lo tanto decidí concentrarme en pocos lugares, Ciudad de Guatemala y Antigua. Hay tanto que ver en Guate que hay que organizarse muy pero muy bien. Así que de una vez consulté con familiares y amigos chapines de los lugares que mas recomendaban para visitar y probar. Esto me ayudó miles a hacer un itinerario.

Mi primer día llegué y fuimos a Cayalá. Es un centro/mini pueblo que tiene restaurantes, iglesias, tiendas por miles, universidad, torres de apartamento y bares. Hay parqueo subterráneo para poder pasear y conocer caminando. La variedad de tiendas y restaurantes es infinita, tanta que nos costó bastante decidir. Terminamos en un lugar que se llama VESUVIO. Una pizzería DE-LI-CIO-SA! Tenían tan buenas opciones que decidimos compartir varios platos, la pizza Amore Mio y una pasta Carbonara.  Obvio los acompañamos con una cerveza Gallo, que es nuestra versión de Imperial.  Terminamos comiendo helado todos los días, de diferentes Gelatterías con la excusa que cada una era la mejor de todo Guate, así que asumimos el reto de comprobar. Más abajo les cuento mi favorita. Lo bueno de Cayalá es que es tan grande que uno baja la comida rapidísimo de la caminada. Y hay full parquecitos y áreas verdes, así que siempre van a tener opciones para hacer de todo.

                                              

Un día nos fuimos al puro centro de la ciudad. Es una calle que habilitaron para caminar y está llena de restaurantes. Es un intento de promover la ciudad y asegurar que se va poniendo más segura. Se siente como una vibra de Barrio Escalante pero es una sola calle. Recomendadísimo irse en Uber o Taxi porque no hay parqueos cerca. Nos recomendaron varios restaurantes, pero bueno había que escoger uno. Nos fuimos por Mercado 24. Este restaurante ha tenido muchísimo reconocimiento por su menú innovador y las diferentes opciones que ofrecen con su “pesca del día”. Cuentan con un mixologist y la cocina es al descubierto lo cual lo hace interesantísimo. De todos los restaurantes este fue mi favorito. Pedimos varios platos de nuevo (recomiendo eso, así se aseguran todos que se prueba de todo y se puede dar una opinión de peso del lugar). Pedimos  un Tiradito de Pescado, la frescura del pescado es lo que lo diferenció de todo tiradito. La cocción del pulpo fue espectacularmente perfecto. Lo vacilón de este pulpo es que es un tipo de calamar que parece pulpo pero no lo es. Entonces en el menú sale como “Pulpo que no es pulpo”. Y pedimos un plato que se llama ”La sorpresa vegetariana”, la cual varía con los días. Escogimos una mini calabaza rellena de zanahoria, zapallitos mini…simplemente una delicia.

 

Finalizamos con el helado de Adela. Justo a la par de Mercado 24, se ve esta tiendita toda rosada…divina con unos sabores de helados…ridículos, y el mejor cono de waffle que van a probar en sus vidas, los hacen ahí mismo. Es un must!

Para los que quieren cuidarse un poco más, está este lugar que se llama SOUL NUTRITION. Es un lugar con el concepto de Raw Food (comida cruda) pero es de lo más rico que he probado en ese tipo de movimiento culinario. Los jugos cold pressed, sus sabores, y postres…fuera de este mundo. Tan pero tan buenos que cuesta creer que son veganos y crudos.

Para plan de brunch está Biba. Divino el lugar, con los mejores Huevos Benedictinos que he probado en mi vida… (sí, en toda mi vida y me los sigo saboreando!). Venían con la salsa Bernesa con pesto. Encima con rodajas de prosciutto y al lado un tipo hashbrown de camote y papa. Fuera de este mundo. Algo tiene el café que sirven ahí también…un sabor indescriptible. También tienen menú de comidas regular pero su brunch es especial.

Para plan de noche hay varias opciones, cuentan con muchos bares. Hay un lugar que se llama 1001 Noches.  Es un edificio viejo que era un banco. Lo remodelaron y pusieron restaurantes y stands de cervezas y cocteles. El contrato del lugar es solamente por 1001 noches, así que lo nombraron así. Se paga en la entrada y se recarga una tarjeta para el consumo. Así que dónde sea que quieran comer o tomar, sólo se descuenta de la tarjeta. Está abierto las 24 horas, así que hay de todo para todo el mundo. Hay hasta un stand de sólo Brunch (sí, tengo una seria obsesión con el brunch). Así que vayan, ya que es una especia de “pop-up” restuarant que va a estar ahí menos de 3 años.

Fuimos a un bar como de pre-copas que se llama Victoria Club Social, pequeñito, súper lindo.

Nos fuimos para Antigua, con una emoción inexplicable. Ya me habían hablado de la vibra tan impresionante de este lugar, así que era mi MUST GO en Guate cuando llegara. Tuvimos suerte de dejar el carro en casa de una amiga. Esta es una de las casas más antiguas que hay y abarca toda una cuadra así que es de las pocas que tienen dos entradas hacia calles diferentes. Conocimos la típica casa de Antigüeña. Llena de colores y jardines internos…y lo que más me impactó, sus cocinas típicas. Mantiene mucha esencia de la cultura indígena en la decoración, lo cual hace que el ambiente sea mil más especial. Aquí hice mi tarea definitivamente con los restaurantes. Fuimos a Izakaya. Es un restaurante japonés, minimalista, muy bueno. Porciones pequeñas pero el sabor de altísima calidad. Te atienden los dueños con una cocinita mini. Los precios tiran alto pero vale la pena (no ir con mucha hambre porque cuesta quedar satisfecho). Y OBVIO fuimos por otro gelatto a SOBREMESA. Tienen miles de sabores…difícil escoger, pero bueno este fue mi favorito de todos! Así que vayan, probé el sabor K-Rock…básicamente chocolate con mantequilla de maní….ridículo.

Al caminar noté ciertas casas con una luz roja prendida. Me llamó la atención y parece que son casas que venden tamales chapines. En su mayoría son “paches”, uno de los miles de tipos de tamal que en Guatemala pero son a base de papa. Entonces cuando están prendidas las luces rojas, es porque los tienen caliente y listos para comprar. (Básicamente cómo una versión de Krispy Kreme y su rótulo de HOT DONUTS).

Los mercaditos de Antigua son la cosa más divina y pintoresca que hay. La persona que no está acostumbrada a regatear, prepárese. Aquí los inditos locales están requeté entrenados para negociar y bajar precios. Es toda una experiencia que me costó miles entender pero al final ellos se entretienen y uno le agarra el toque. Vayan con efectivo porque son muy pocos los que tienen datafono. También si tienen bolsas de tela…llévenlas, más fácil meter todo ahí en 20 bolsas de plásticos separadas. Uno se antoja de todo…la variedad de artesanías es increíble. Es imposible salir con las manos vacías. Las iglesias y las ruinas cuentan con tal presencia que es primordial visitarlas. Por supuesto no hay que dejar pasar las Dulcerías con todos las cositas ricas típicas de Guate…tienen que probar la Canillita de Leche…es mi favorita.

En la pura entrada de Antigua hay un restaurante que se encuentra en un cerro. Se llama el Tenedor del Cerro.  Es mirador, es museo y hasta lugar para eventos/bodas. Divino, rodeado de árboles y con la vista perfecta que da a toda la Antigua. El servicio es impecable. Apenas llegamos nos preguntaron por nuestro país de origen, e inmediatamente nos dieron una bandera de cada país. Todos sus portaplatos son obras únicas de un artista guatemalteco, Sergio Valenzuela. Es toda una experiencia cómo mezclan el arte y su comida.

Tuvimos la suerte qu fue antitos de Semana Santa, entonces ya se veían los CHuchurucos (vestidos de morado, se encargan de participar en las procesiones) Y ya se veían las famosas alfombras. Las hacen de flores, cosas comestibles, plantas, etc.

 

En general, mi nivel de enamoramiento de este país es indescriptible. Para la próxima visita, ya hay todo un itinerario planeado para visitar otros lugares con más tiempo.

 

¿Qué lugares les gusta de Guate?

 

   

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